Qué podemos mejorar.
Antes de decidir revisamos la fecha y el motivo de la cirugía anterior, el modelo de implante si lo conoces y las pruebas de imagen disponibles. Traer la tarjeta de las prótesis y el informe quirúrgico nos ayuda a entender el punto de partida.
También exploramos la forma del pecho, la posición del implante y la cápsula, la envoltura que el cuerpo forma a su alrededor. Si se ha endurecido, si notas una diferencia reciente o si quieres cambiar de volumen, estudiaremos qué explica ese cambio y qué tratamiento puede resolverlo.
Opciones y cicatrices.
Un recambio sencillo sustituye el implante y puede aprovechar la cicatriz y el espacio existentes. Si la prótesis se ha desplazado o la cápsula está alterada, puede ser necesario modificar ese espacio y tratar la cápsula. Retirarla por completo no es obligatorio en todos los recambios: depende de los hallazgos y de la indicación.
Si el pecho ha caído, cambiar la prótesis por otra mayor no siempre es la mejor solución; quizá convenga una elevación. También podemos valorar retirarlas sin sustituirlas, explicando cuánto volumen quedaría y si sería útil remodelar la mama o aportar grasa propia.
Cómo será la recuperación.
Los primeros días
En un recambio sencillo, aprovechar un bolsillo ya formado puede hacer la recuperación más llevadera que en el primer aumento. Aun así, hay heridas internas y necesitas reposo relativo, sujetador y revisiones. Poder realizar tareas ligeras pronto no significa que el pecho esté preparado para cargar peso o entrenar.
Volver a tu rutina
Para un trabajo sedentario se suele reservar alrededor de una o dos semanas. Si tratamos la cápsula, cambiamos el plano o asociamos una mastopexia, la recuperación puede ser más larga. La vuelta al ejercicio se pauta tras revisar la estabilidad del implante y la cicatrización, habitualmente después de varias semanas.
Cómo evoluciona el resultado
La inflamación puede hacer que el nuevo tamaño resulte difícil de valorar al principio. Iremos comprobando cómo se adapta el pecho durante los meses siguientes. Antes del alta tendrás indicaciones sobre las curas, los controles y qué cambios deben motivar una consulta.
Seguridad y posibles riesgos.
Aclarar por qué recambiamos la prótesis permite elegir una intervención proporcionada. Además del sangrado, la infección o los cambios de sensibilidad, puede reaparecer una contractura capsular o mantenerse alguna diferencia de forma. Los nuevos implantes también necesitarán controles a largo plazo.
Una hinchazón nueva alrededor de una prótesis, especialmente años después de la primera cirugía, debe estudiarse antes de plantear un recambio rutinario. Puede tener distintas causas y las pruebas nos ayudan a elegir el tratamiento adecuado. En consulta revisaremos también la información de seguridad del modelo que se propone.
Qué hablaremos en consulta.
- La tarjeta de los implantes y los informes disponibles.
- El motivo por el que quieres cambiarlos.
- Si habría que actuar también sobre cápsula, bolsillo o piel.
- Qué aspecto tendría el pecho si decides retirarlos.
Dudas frecuentes.
¿Debo cambiarlas aunque me encuentre bien?
No por el calendario únicamente. La decisión se apoya en la exploración, las pruebas y las características del implante. Conviene mantener controles aunque no notes molestias.
¿La nueva cicatriz será la misma?
A menudo puede aprovecharse la anterior. Si hay que elevar el pecho o cambiar el acceso por otro motivo, puede ser necesario ampliarla o añadir otras incisiones.
¿Puedo bajar bastante el tamaño?
Podemos estudiarlo, pero hay que prever qué hará la piel que cubría el implante anterior. Una reducción importante de volumen puede necesitar también una remodelación o elevación.
Seguir explorando.
Revisión inicial del contenido: Dr. Luis Martín Suárez · 2026-09-12
Los plazos son orientativos. La técnica, las indicaciones y los cuidados se concretan en consulta según tu caso y tu evolución.
