Qué podemos mejorar.
Valoramos el perfil y la vista frontal, la posición del labio inferior y la transición hacia el cuello. Un mentón poco proyectado puede hacer que la nariz parezca más prominente, pero eso no significa que todas las personas necesiten modificar ambas zonas.
También revisamos la mordida. Si el problema afecta a la posición de los maxilares o al encaje de los dientes, puede necesitar valoración de cirugía maxilofacial u ortodoncia. La cirugía estética del mentón no sustituye al tratamiento de una alteración de la mordida.
Opciones y cicatrices.
Las alternativas pueden incluir un implante para aumentar la proyección o una genioplastia que modifica la posición del propio hueso. La elección depende de si queremos cambiar solo la proyección o también la altura, la anchura o una asimetría. Se valorará qué procedimiento y qué equipo son adecuados para tu caso.
La grasa propia puede suavizar pequeños defectos de volumen, pero no equivale a desplazar el hueso. Las incisiones pueden quedar dentro de la boca o bajo el mentón según la técnica. Si hay grasa en la papada o una preocupación por la nariz, estudiaremos su relación sin añadir tratamientos que no aporten un beneficio claro.
Cómo será la recuperación.
Los primeros días
Es habitual notar inflamación y adormecimiento del mentón o del labio inferior. Si el acceso es por dentro de la boca, se pautan higiene y una alimentación que no moleste a la herida. El vendaje o la mentonera, cuando se utilizan, siguen una indicación concreta.
Volver a tu rutina
Un trabajo de oficina puede retomarse en una o dos semanas en algunos procedimientos; una cirugía ósea o combinada puede requerir más tiempo. Los golpes, las cargas y el deporte se limitan hasta revisar la estabilidad y la evolución de los tejidos.
Cómo evoluciona el resultado
El perfil cambia desde el inicio, pero la inflamación puede ocultar su forma durante semanas. La sensibilidad y el contorno se valoran durante meses. En cirugía ósea, los controles se adaptan también al proceso de consolidación.
Seguridad y posibles riesgos.
Planificar la magnitud del cambio y valorar la mordida permite elegir la técnica adecuada. Cuidar la higiene de las incisiones y evitar presión o golpes ayuda durante la recuperación.
Pueden aparecer infección, diferencias de forma o cambios de sensibilidad que, en ocasiones, persisten. Un implante puede desplazarse o necesitar retirada; en cirugía ósea puede haber problemas de consolidación o molestias con el material de fijación. Son situaciones distintas que se explican según la opción que estemos valorando.
Qué hablaremos en consulta.
- Qué cambio buscas de frente y de perfil.
- Si hay una alteración de la mordida.
- Las diferencias entre implante, hueso y aporte de volumen.
Dudas frecuentes.
¿Un relleno consigue lo mismo?
Puede mejorar determinadas faltas de volumen de forma temporal, pero no ofrece las mismas posibilidades que cambiar la posición del hueso. La comparación depende del cambio que necesitas.
¿La mentoplastia corrige la mordida?
No por sí sola. Si hay una alteración en cómo encajan los dientes, hay que valorar su origen y el tratamiento adecuado.
¿Debo combinarla con rinoplastia?
Solo si ambos cambios responden a tus objetivos y a la valoración. Estudiar el perfil completo no significa que debas operar todas sus partes.
Seguir explorando.
Revisión inicial del contenido: Dr. Luis Martín Suárez · 2026-09-12
Los plazos son orientativos. La técnica, las indicaciones y los cuidados se concretan en consulta según tu caso y tu evolución.
